The term "adrenal fatigue", which was invented in 1998 by James Wilson, a chiropractor,[3] may be applied to a collection of mostly nonspecific symptoms.[1] There is no scientific evidence supporting the concept of adrenal fatigue and it is not recognized as a diagnosis by any scientific or medical community.[1][2] A systematic review found no evidence for the term adrenal fatigue, confirming the consensus among endocrinological societies that it is a myth.[4]
De Marzo a Octubre del 2013 tuve altos y bajos de salud, estuve con cortisona y sin cortisona y tuve suerte de encontrar una doctora más esta vez holística, es decir de las que ya han comprendido que la ciencia a base de química tiene todas las limitaciones del mundo y que busca todo lo que puede ayudar al paciente. Como la especialista estaba en Barcelona y yo vivo en Bruselas y esta doctora también estaba aquí les propuse si querrían trabajar juntas y cosa rara entre médicos cada uno con un ego más grande que el anterior (lo siento pero mi experiencia con médicos es digna de una película de terror) dijeron que sí.
Una de las primeras cosas con las que noté mejoría fue con dosis altas de vitamina C, antes que el cortisol lo que se cae es la vitamina C, esto hace que lo que ates eran intolerancias alimenticias se convirtiesen en alergia galopantes y el cansancio en extremo. Tomando dosis de vitamina C en mi caso de 3 gramos al día empecé a ver la luz al final del camino a la vez que estaba tomando cortisona (la cortisona sola me mantenía en vida pero no había mejoría grande mientras que cortisona y vitamina C se notó mucho).
– Situaciones de mucha presión y estrés. Nuestros antepasados ​​cazadores-recolectores no agotaban a sus glándulas suprarrenales, ya que sólo necesitaban una explosión de hormonas de estrés de forma ocasional durante el día en alguna situación de “lucha, huida, supervivencia”. La vida moderna ha traído consigo un gran problema: el estrés crónico. El día moderno está repleto de situaciones de bajo nivel de estrés (correos electrónicos, mensajes de texto, medios sociales, etc). Si a esto agregamos una situación muy estresante como una relación personal en conflicto, presión financiera, problemas laborales, muerte de un familiar, o cualquier trauma emocional muy fuerte, estamos en gran peligro de fatigar a las glándulas suprarrenales. Nadie puede decir que vive una vida totalmente libre de estrés, pero lo bueno es que podemos recuperarnos la fatiga adrenal siguiendo algunas recomendaciones.
Si está el suficiente tiempo en el nivel dos, y no cambia su estilo de vida para tratar sus suprarrenales deteriorados, como al no alimentarse sanamente, no descansar y no hacer ejercicio, eventualmente entrará en el nivel tres. Aquí, sus suprarrenales están agotados y sus niveles de cortisol están bajos todo el tiempo, lo que ocasiona que se sienta cansado de manera crónica e incapaz de recuperar su energía, a pesar de haber descansado.
El ácido pantoténico es una de las vitaminas del complejo B que es esencial para la salud de las glándulas suprarrenales. Está naturalmente presente en altas dosis en las glándulas suprarrenales pero puede agotarse a medida que las hormonas se fabrican en respuesta al estrés. Una dosis típica para la fatiga suprarrenal es de 1500 mg pero siempre debe ser acompañada de una vitamina del complejo B, ya que trabajan sinérgicamente.
Y el eje HPA también es muy importante, ya que controla los niveles de hormonas. El centro de control en el cerebro se ve afectado por un mal metabolismo de las hormonas y niveles elevados de hormonas circulantes, así que el cuerpo reduce su propia producción, dando lugar a confusión. Y evidentemente, todo lo que afecte los niveles de cortisol contribuye a esa disfunción del eje HPA.
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